Efectivamente, Dios cumple los anhelos de nuestro corazón.
Hace años, yo anhelaba tener dos trabajos, salir tan de
mañana como pudiera de casa, y volver a ella, tan tarde como saliera, teniendo así
tiempo solo para dormir las horas necesarias, anhelaba preparar mi propio
alimente, y algo muy básico, un sándwich en la mañana, algo de cereal al medio día,
un buen jugo y tal vez algo de carne, y en la noche una leche o un jugo sería
perfecto, poder llegar a casa y que nadie hiciera preguntas, poder arreglar mi habitación
un día cualquiera, esos eran mis anhelos, y ahora que Dios me permitió
tenerlos, pues…
No ha sido nada maravilloso, la soledad de instante me sonreía,
y yo hasta pensaba que éramos buenas amigas, pero las cosas han cambiado,
llegar a casa no es nada emocionante, cuando
efectivamente vives con familia pero al tiempo, parece que vives solo,
extraño muchísimo mi casa, mi mama, y cuanto más sus alimentos, se extraña
tanto y se desea volver a ese tiempo
donde, solo no salir de la línea al colorear era importante.
Pero efectivamente, Dios cumple los anhelos de tu corazón!