Han pasado años desde que decidí salir de aquel lugar que me ultrajó, me esclavizó, me arrancó.
En mi mente no habían existido ideas de regresar si quiera, todo lo eché al olvido... Se aproxima el otoño y con el, los recuerdos ¡Oh Dios mío! Cuánto ha dolido, cuánto he sufrido.
No es hora de rendirme, ya está dicho: no puedo regresar, ¡NO DEBO REGRESAR! me grito constantemente muy dentro de mi cuando siento un fuego que quema, que devora, que me incita a regresar, un fuego que consume desde el palpitar.
-¡DETENTE! Deja de soñar, empezá a madurar, es tiempo de dejar el pasado atrás.
Cualquiera puede decir esas porquerías, pero que hay de mi... ¿Qué hay de ti? porque yo ahora veo lugares oscuros, pasillos vacíos, como yo.
¡Oh por Dios! Necesito una reparación ahora.
-¡Estarás a salvo, serás libre, esto no decidirá quién serás!
¡Ah si!? Y tu... ¿Me cuidarás? jaja
Fantasmas confunden tu cabeza.
Andate vos, ándate tan lejos como puedas y no regreses más...
y si me recuerdas, ándate otra vez; porque yo voy a vivir como si mañana no existiera.
