domingo, 21 de junio de 2015

¡Mi padre!


Cuatro años atrás escuché: "Que desde antes de nacer en tus planes estaba yo"

Hoy me detengo por un momento a pensar que sin duda alguna entre los planes de Dios si me encontraba yo... comprendo que cada movimiento mio ha sido porque así él lo ha querido, desde pequeña cuando quería jugar y mamá no estaba, era él quien jugaba conmigo, quien hablaba conmigo, cuando quería comer, él era mi alimento, fui creciendo y ya no solo jugaba conmigo sino que  cuidaba de mi  en el salir y entrar de la casa, del colegio, de donde fuera que estuviera siempre me guardó, me cuidó. 

Tu amor por mi es más dulce que la miel y tu misericordia es nueva cada día, es por eso que hoy me detengo a escribir para mi padre, mi mayor ejemplo, mi mejor amigo... Y es que tengo la plena seguridad de que no hace siquiera falta de que yo hable o te diga algo para que tu ya me hayas dado lo que necesito o quitado lo que sabes que no me hace bien, estás a mi lado en todo tiempo, en todo momento, en las personas, en el respirar, en los niños de las calles, en los animalitos, en todos lo que me rodean e incluso, estás cuando todo es oscuro.

Eres más real que aquello que puedo ver, eres mi realidad y solo de ti depende mi vida, depende mi alegría.

Yo soy tu niña, la niña de tus ojos, tu eres mi padre, mi respirar y a medida que camino contigo me enamoro más de ti, en cada circunstancia hay algo especial de ti, hay algo nuevo que  transforma, el mal lo utilizas para bien, y así vas cambiando vidas, vas cambiando tristezas por alegrías, guerras por paz, odio por amor.

Sé que me quisieras detener, sé que te saco canas, sé que no soy la mejor hija pero también sé que me amas y tu amor por mi es tan grande que no importa si tengo éxito o  si fracaso porque esa no es la medida de tu amor, tu amor ni siquiera tiene una medida...  ya no puedo imaginar mi historia, mi vida, ni los años que vendrán si tu no estás, sin tu mirada y tu sonrisa mi vida no sería la misma. 




Pero el Señor dijo: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tus padres a la tierra que yo te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren, maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. 





domingo, 7 de junio de 2015

¡TU ERES MI FORTALEZA!

Hay días donde lo único que te queda, es el cansancio.

Un poco de frió, un poco de transpirar y muchas lagrimas por rodar... es así como algunos días se tornan, es así como poco a poco vas logrando lo que quieres. ¡Cuán difícil es!  
Pasan los meses y se empieza a sentir la lejanía, el querer compartir con la familia, los amigos, con la gente que amas. Extrañas los parques y lugares donde siempre estabas.
 Si...yo lo he sentido; lo siento más seguido de lo que se puede imaginar..

Algunos pensarán que es un capricho, que fui loca al salir, que no pensé en nadie más.
Y tienen toda la razón,¡loca estoy!, locos estamos todos los que corremos tras un sueño, tras lo que creemos ser llamados, locos todos aquellos que abandonaron a su gente y ahora están lejos luchando, dando todo de si mismos en la inmensidad de la noche o en el hermoso amanecer que  se pierden contemplar porque deben trabajar. 

Locos aquellos que como yo, van por las calles de un lado a otro sonriendo, saludando a quien se cruce porque si y porque no, locos aquellos que hablan con Dios al salir y al entrar  de sus casas, de sus trabajos de sus exámenes, locos seamos todos los que creemos en un Dios, que es escudo, que es fortaleza, que comparte día a día contigo, que jamás se va... Ni siquiera cuando nadie más está.

A veces, ¡Qué a veces! Siempre vamos buscando la felicidad, creemos que la felicidad son las grandes cosas, pero no... Ahora comprendo que la felicidad está cuando beso a mi madre, cuando comparto tiempo con mis hermanos, con mis sobrinos con cada uno de los que de una u otra forma llegaron a mi vida o me permitieron llegar, esa es la verdadera felicidad, y no tiene precio.

Ahora mi felicidad, es tener a Jesús a  mi lado contemplando mis  salidas de casa a la facultad, mis noches de lluvia y de temores donde el me dice, ¡Segura estás!..  Ahora me gozo de saber que no importan las frustraciones, que no importa el frió o el agua congelada, que no importa el andar en bici o caminar, que no importa comer hoy  y mañana no, que no importa si quiera si alguien te desprecia o si alguien te quiere porque en total, Jesús es mi fortaleza.

Ya no vale la pena resistirse a lo que Dios tiene para ti, pierdes la guerra... 
Yo me canse de luchar, de pelear, hice aun lado todo de mi y lo dejé ganar.         
                                                                                                                    
                                                                                                                       Tu amor me venció.


Cuando hay otoño en  nuestra vida, también está su espíritu con nosotros.
Aúnque llegue el invierno y los días se hagan más solitarios y fríos: 
            ¡Brilla desde el cielo la luz de vida!