martes, 3 de diciembre de 2013

Ella temía enamorarse

Ella temía enamorarse, no quería enredarse con nadie, bastante le había costado a su corazón ser reparado, ahora una nueva ilusión la tocaba, no podía ser, o por lo menos de él no podía ser. Sintió miedo, lucho contra sí misma, se alejó, busco la forma de perder comunicación. Cuando volvió, ella pensaba que ya todo estaba normal, que no pasaba nada con él, no era así. El aparecía nuevamente con sus escritos, sus mensajes que la hacían sentir amada, aparecía para hacerla sentir amada por solo un momento, unas horas, quizá un día, y luego desaparecía, eran más que amigos, pero menos que novios, su mente no entendía, pero su corazón? Ese bendito corazón latía, era el amor de su vida, o por lo menos su primer amor, ese amor que no se olvida…

Cuanto le dolió, lo lloro, las malas palabras no faltaron, quiso desaparecer, odio el momento en que sus corazones se volvieron a encontrar, las lágrimas recorrían su piel. ¡Cuánto tiempo perdido pensando en cosas sin sentido!  susurro.


Gracias, gracias dio a Dios por  haberlo conocido  y al destino por quitarlo de su camino… el amor es reciproco… pensó, este no era su caso, solo daba sin recibir, lo poco que recibió, fue engaño, un engaño que penetro lo profundo de su ser, se atrevió a jugar, jugo con sus sentimientos, ella se regañó y se prometió no mirar otra vez atrás, saco fuerzas, seco sus lágrimas, miro hacia adelante y con firmeza se levantó, hoy vuelve a volar, y su felicidad solo depende de ella, de nadie más… adiós el amor, adiós la traición.



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