lunes, 18 de julio de 2016

Un presente continuo

¿Cómo escribir acerca de ti?
¿Qué palabras utilizar, para expresar tu majestad?
¿Cómo plasmar lo que haces día a día en mi vida?
¿Cómo te puedo ayudar?
¿Cómo puedo pagar lo que hiciste por mi?
¿Cómo alegrar tu corazón?

Son muchas las preguntas que me rodean, es mucho lo que quiero hacer.
Sin embargo es muy poco, pues, ni con todo el dinero del mundo podría pagar lo que hiciste por mi.
 No te puedo devolver la vida pero puedo vivir como tu me dejaste escrito que viviera, puedo ser feliz porque ese es el propósito con el que me creaste, puedo renunciar a misma y aceptar tu llamado otra vez, porque eso llenó mi vida. 
Te hiciste un presente continuo ¿Para qué vivir en el pasado? Nuevo es tu cielo, nueva es tu tierra, nuevo es tu pacto. 

¡Cuán bello es habitar en tu presencia!
Quiero provocarte, porque es mi manera de llamar tu atención y verte día a día.
Tan grande es tu amor, que aún cuando no tengo fuerzas, mi alma quiere alabarte y se goza cuando voy a buscarte, y ¿Cómo no? Tu sanaste mis heridas, yo quiero cantar de tu gran amor, y embriagarme con tu resplandor.

Hoy quiero rendir  toda mi religiosidad y gozarme en el evangelio sencillo, en el amor que tu me das y el cual yo debo dar, en la alabanza que puedo pronunciar mientras escribo, en la alabanza escrita y no llorada como era acostumbrada, yo no te encasillo más, no te callo más, tu eres mi felicidad, tu me diste libertad, yo te llevaré hasta el final.




Aún no sé con exactitud qué debo hacer, pero si sé
de donde Dios me sacó, sé a donde no quiero volver.







No hay comentarios:

Publicar un comentario